Una reflexión sobre las exposiciones fotográficas en el MNCARS (2008 – 2012)

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No hace tanto hice una investigación sobre las exposiciones fotográficas que habían tenido lugar en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía bajo los primeros cuatro años de dirección de Borja-Villel. El hecho de tomar como eje las exposiciones temporales, y en este caso las exposiciones fotográficas, no tuvo sino otro objetivo que ahondar sobre el Reina Sofía desde una nueva perspectiva, ya que la exposición permanente junto con su historia museística ha sido revisada y estudiada desde que se estableció la colección permanente en 1990.

Por otra parte, las exposiciones son altamente relevantes porque, tal y como apunta Ana María Guasch[1]: “Las exposiciones son lo que en la definición y afianzamiento de las vanguardias históricas, desde el futurismo al surrealismo, fueron los manifiestos y lo que para las neovanguardias generadas después de la Segunda Guerra Mundial representaron las proclamas de historiadores y, particularmente, de críticos”[2].

El periodo desde el nombramiento como director del MNCARS de Manuel Borja-Villel desde 2008 hasta la fecha de mi estudio de 2012, se contextualiza con el cambio de filosofía y la reestructuración museográfica de las salas en el 2009, con cambios que afectan a todo el museo en sí, con las más de 500 obras incorporadas al nuevo discurso expositivo que arranca con la modernidad y llega hasta nuestros días, y en el 2010 con la colección correspondiente a los años 40, 50 y 60, con el título ¿La Guerra ha terminado? Arte en un mundo dividido (1945-1968), en la planta 4ª del edificio Sabatini.

Este cambio de filosofía incluyó cambios en la dirección con nuevas incorporaciones, como la de Lynne Cooke[3] en el 2008 como nueva subdirectora de Conservación, Investigación y Difusión del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, lo que afectó irremediablemente a la elección de temas y artistas en las exposiciones temporales, en los que a fecha de hoy  siguen sus huellas vigentes.

Acercarse a las exposiciones fotográficas, trajo consigo de primeras el tener que decidir qué era y qué no, fotografía. Según la propia, hoy día, exsubdirectora del Reina Sofía, Lynne Cooke, su “política consiste en coleccionar aquellas piezas que formen unas narrativas coherentes con la historia visual del arte y la historia cultural. El museo no sólo colecciona obras clasificadas (estrictamente) como fotografías, sino que también piezas que fusionen la fotografía con otras disciplinas o trabajos de artistas plásticos que incorporen fotografías. Son unos criterios muy amplios[4].”  Un amalgama de exposiciones multidisciplinares en las cuales se plantearon de forma subversiva los propios límites de la fotografía.

En todas estas exposiciones de carácter temporal que estudié[5], las palabras “documentación” “archivo” “cotidiano” “social” o “político” no dejaron de resonar por todas las trasnochadas paredes del viejo hospital, así como en las nuevas instalaciones y espacios, imponiendo desde el principio continuas reflexiones sobre nuestro entorno y nuestra sociedad en una continua crítica del mismo, y usando a la vez una revisión histórica del pasado con el objetivo de comprender el presente, reflejando así de una forma directa, la creencia positiva de la actual dirección del museo en torno a la carga didáctica del arte.

Aunque esto no significa que el modelo museístico que intenta aportar Borja-Villel sea historicista, pues por el contrario, hay una gran introducción de instalaciones y performances que hace que el museo sea un agente activo, sólo que todas estas acciones deben de algún modo, estar relacionadas con un trasfondo de tipo reflexivo.

En estos años versan sobre todo, aquellos artífices que participaron del cambio de lenguaje cultural postestructuralista de los años sesenta y setenta, así como los que beben directamente de los fotógrafos documentalistas de los años treinta, un periodo que ha sido también acogido por el Reina Sofía gracias a la exposición Una luz dura, sin compasión. El Movimiento de la Fotografía Obrera (1926-1939).

En cuanto a la nacionalidad de estos artistas de la imagen, y tratándose este de un museo nacional, no se ha dejado de lado el arte español, muestras como la de García-Alix o Antoni Muntadas lo demuestran, pero sí es cierto que se ha dado prioridad a artistas foráneos, ya sea directamente relacionados con el mainstream o las periferias artísticas, a las cual también quiere dar importancia,[6] tanto en las exposiciones temporales como en el discurso de la colección permanente, y las exposiciones de artistas nacionales lo son para artistas ampliamente consagrados, con la excepción de los que participan en programas específicos del Reina Sofía que tienen el objetivo establecido de dar prioridad a artistas emergentes.

A esto se suma la elección de sus subdirectores extranjeros, Lynne Cooke primero y  Joâo Fernandez desde ahora, que se fijan en artistas con los que ya cuentan con una trayectoria profesional común o sobre los que han dedicado ensayos de su obra. Así como con el actual subdirector, con el que  se renueva la  línea de actuación museística, que se dirige ahora hacia el arte latinoamericano.

 © CbgArt


[1] Ana María Guasch (1953) es catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona y crítica de arte. Ha centrado su interés en el análisis de exposiciones del arte internacional desde la Segunda Guerra Mundial hacia nuestros días.

[2] De su libro: Los manifiestos del arte posmoderno. También apunta que las exposiciones son las manifestaciones de la política cultural del momento, capaces de activar discursos históricos y recursos para la didáctica del arte.

[3] Lynne Cooke, de origen australiano, es doctora de Historia del Arte por la Universidad de Londres. Co-Comisaria en la Bienal de Venecia de 1986, y comisaria en exposiciones de importantes Centros de Arte y Museos por todo el mundo, así como ensayista de artistas contemporáneos. Antes de su incorporación en el Reina Sofía, era comisaria en el Dia Art Foundation de Nueva York.

[4] Declaraciones hechas a la revista Tendencias del Arte al poco de su llegada al MNCARS, sobre la importancia de la fotografía como disciplina artística dentro de un museo. (http://www.tendenciasdelarte.com/pdf/julio09/fotografia.pdf)

[5] Estas exposiciones fueron: Chen Chieh-Jen, Tribunal militar y prisión. – Robert Smithson: Hotel Palenque – Leonardo Cantero – Javier Riera: Noche Áurea – Edward Steichen. Una epopeya fotográfica – Alberto García Alix. De donde no se vuelve. – Zoe Leonard. Fotografías. – The Atlas Group (1989-2004). Un proyecto de Walid Raad. – Manhattan, uso mixto. Fotografía y otras prácticas artísticas desde 1970 al presente. – Jean-Luc Mylayne: Trazos del cielo en manos del tiempo. – Dorit Margreiter. Descripción – Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939. – Antoni Muntadas. Entre/Between. – James Coleman – Mathew Buckingham. Representantes del tiempo. Alia Syed. Imagina tu propia historia. – Sharon Hayes. Habla. – Mario García Torres. ¿Has visto alguna vez la nieve caer?.

[6] The Atlas Group, James Coleman o Jean-Luc Mylayne, entrarían dentro de este grupo en las periferias del centro cultural.

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