Dexter

Este ha sido un fin de semana donde lo que nos ha deslumbrado es la alfombra roja de los Emmys, como Morena Baccarin muy embarazada, Claire Danes buscando su pecho en algún punto del suelo, Kiernan Shipka disfrazada por Jesús del Pozo, Heidi Klum atacada por un alien, Kerry Washington recién salida de La Sirenita, Lena Dunham llevando una tienda de campaña encima, Zosia Mamet creyendo que Like a Virgin nunca morirá. También ha deslumbrado con maravillas como el vestido de Michelle Dockery en un color que no es típico de alfombra roja y con corte muy a lo Audrey Hepburn o el vestido sirena rojo de encaje y cuello en V de Sofía Vergara -con curvas de infarto-.

Pero yo quiero centrarme en el capítulo final de una de esas series míticas que han llegado a su fin, Dexter.

Sobra decir que si no has visto el final, el siguiente texto lleva *SPOILERS*

dexter

Mi primera reflexión va a ser esta, ¿somos tan inconformistas que todas las series finale nos acaban decepcionando? ¿Pedimos demasiado? ¿O son ellos los que realmente no saben hacer algo bueno? Podía haber habido muchos finales en Dexter, y lógicamente el happily ever after no podía funcionar para esta serie. De ahí a -ejem- este final, va un largo trecho. Es posible que las expectativas lo estropeen todo. También es posible que en este caso la hayan cagado Michael C. Hall con todo su equipo. No por la elección del final, sino por las incongruencias que han llevado hasta él.

Recapitulemos.

Ayer dijimos adiós a Dexter. Ocho años compartiendo el verano con el chico de A dos metros bajo tierra, Michael C. Hall, que da vida a un asesino en serie -ganando un Globo de Oro por el camino-. Y es que dicho así, asesino en serie, uno espera una serie oscura y dramática, pero la grandeza de Dexter está en saber mezclar las camisas de flores con los charcos de sangre. Dexter saca de cada uno de nosotros ese pequeño Dark Passenger que todos llevamos en el interior. Dexter no es drama en sí mismo, es suspense, es cardíaca. Cuando lo hacen bien, claro.

Esta serie que ha constado de ocho temporadas ha pasado a mi entender un poco desapercibida, pero no porque nadie la haya visto, sino porque creo que no es una serie que alguien quiera destacar de la que es fan. ¿Por qué? Primero porque aúna muchas temporadas grandiosas con alguna realmente aburrida. También por la oscuridad en sí misma. Ver esta serie es amar a Dexter y Dexter es un asesino en serie. Con un código de honor, vale, pero asesino al fin y al cabo. Aunque Dexter hable también de la moral. No sólo de lo que está bien y de lo que está mal, sino de quién somos nosotros para decidirlo. Dexter es un juez y en un mundo lleno de malvados, tramposos y cobardes no es de extrañar que se convierta en un héroe en vez de en un villano. Eso se vio reflejado en el capítulo 2×05 – The dark defender. En un mundo sediento de héroes, hasta un asesino en serie que mata solamente a otros asesinos es bienvenido.

Pero volvamos al presente. Creo que un punto de inflexión en esta serie fue con la muerte de Laguerta. De veras pensé que a Dexter le iban a matar después de que pasase eso, porque por fin sus actos habían llevado a la muerte de una persona realmente inocente a la que conocíamos. Un poco trepa, sí, pero inocente. Pero no le toca morir a él, sino a Debra Morgan, el personaje más terriblemente marcado por la muerte en la historia de la televisión. Debra, que todo lo que toca se convierte en asesinato: Rudy, Lundy, Laguerta, se quiebra definitivamente cuando mata ella misma a una persona inocente, pero en la última temporada consiguen traerla a flote, ¿para qué? Para que muera en el último capítulo. He sabido que iba a morir cuando le ha dicho a Joey “I love you”. Y me da pena, mucha, porque no se lo merece. Sé lo que han querido hacer con esto, la idea que llevan dos temporadas -incluso antes- dejándonos caer, que todo lo que Dexter toca se convierte en muerte, que todos los de su alrededor acaban destruidos por lo que él es, por lo que él hace, que al final la muerte -con códigos de honores o sin ellos- sólo trae más muerte.

La idea en realidad no es mala, pero no me ha gustado la forma de hacerlo. Recuperar a Debra, que vuelva con Joey, que vuelva a ser policía, recobrar la ilusión ¿para qué? Para que nos dé mas pena cuando muera. No me ha gustado.

Debra Morgan es un gran personaje, la actriz ha hecho un gran trabajo trayendo -esta vez- el drama real a la serie, la angustia, el salirse del camino, la pérdida del sentido de su vida. No hacía falta que muriese. De hecho que hubiese sobrevivido para mí hubiese estado mejor. Significaría que había algo bueno que logró sobrevivir a todo aquello. Ocho temporadas haciéndonos creer que hay algo bueno en todo y al final terminan diciéndonos que no existe la esperanza.

Y vuelvo a la serie en sí. No me convenció el tono de Harry Potter de “el amor es más fuerte que el odio” en el 8×11. Como cita es bonita, como realidad está muy lejos de la verdad -ellos bien lo saben-, sobre todo porque el amor por Hannah no tenía porqué estar reñido por sus ganas de matar. Ha sido un asesino en serie toda su vida, ¿nos quieren decir que entonces no lo era? Porque en realidad, esa ha sido la pregunta que dejan en el aire, con el padre dudando sobre el comportamiento de Dexter, con la doctora sorprendida porque sea capaz de amar, ¿Dexter era realmente un psicópata o era un niño con problemas que convirtieron en la perfecta arma de matar? Porque ¿qué es al final Dexter sino una creación? Quizás por eso, al considerarlo como dos personas distintas, han pensado que podrían “curarle” por así decirlo. En mi opinión Dexter como personaje era perfecto. Y lo enseñan a amar para hacerle después perder toda esperanza en el último capítulo. Dejándole vivo y dejándonos a nosotros con la misma pregunta, ¿seguirá entonces matando? ¿o hacer por primera vez algo totalmente altruista como es desaparecer significa que realmente no era un psicópata? ¿Y si no era un psicópata, se merecía ese final?

Y es que en estos dos últimos capítulos han hecho unas cuantas cagadas de perogrullo. La que no perdonaré porque me parece una salida fácil y sin sentido en una serie tan atenta generalmente al último detalle, es dejar los cuchillos junto con Saxon vivo. No es que los deje casi a su merced –por dios todos sabíamos que los acabaría usando- es que los abandona. Está muy bien que no necesite volver a matar, ¿pero quiere dejar el arma del delito de muchos asesinatos a merced de la policía? Por favor. Es un movimiento tan poco hábil que clama al cielo por permitirse ser fácil y tirar de clichés para el final. ¿Y el hecho de que la policía los encuentre no les parece extraño? ¿O a Debra le dio tiempo a esconderlos mientras se desangraba? Como el hecho de que siga con su identificación de Miami Police cuando va a viajar. Sí, luego él mismo aclara a Batista que supuestamente no deja de trabajar hasta el final de semana, pero ¿no le piden la identificación antes?. Incongruencias, como dije.

Lo que sí me ha gustado mucho es ver la cara de Batista y Joey viendo el video de Dexter asesinando a Saxon. Y quiero creer que en un spin-off o simplemente en un mundo alternativo Batista por fin se da cuenta de que Dexter no es normal, porque para ser sólo un analista forense mata con una precisión estremecedora. O al menos Joey, que ya dudó de él en su día.

¿Y qué me decís de Hannah? Hannah como modelo a imitar por Harrison, por cierto. Dentro de que el personaje me encanta y que creo que le da vida a esta última temporada que estaba muy muerta, ahora pienso que la única razón por la que la trajeron fue para que Harrison no se quedara solo. Me encantó ese final de capítulo muy estilo “El guardaespaldas”, Dexter pidiendo a Hannah que no se vaya, ella quedándose con él. Y es que se pueden llamar muchas cosas a Hannah -asesina, por ejemplo- pero rencorosa no.

Son incongruencias, es una última temporada sosa, es una doctora Vogel que nunca me convenció como personaje – no desde luego llegando tan pronto a una íntima amistad con los protagonistas-. Pero creo que lo peor de todo es que no estoy realmente enfadada con el final. No estoy realmente decepcionada -ya se veía por el resto de esta última temporada que no iba a ser de infarto- es simplemente que intento entender porqué han creído que ese era el mejor final posible. Dexter no iba a volver, mátalo a él. Que haga realmente un acto heroico que no sea huir. Dejadnos a Debra viva para que al final de la serie haya un mensaje de esperanza. Algo que de verdad no hubiésemos previsto. Las complicaciones de cirugía de Debra lo vemos todos los días. No sé, podían incluso haber hecho un fast forward veinte años después con Harrison secuestrando a alguien y poniéndole sobre su mesa de matar. Porque al fin y al cabo, ¿los dos nacieron en sangre, no?

Pero vamos, en general flojo. Con mal sabor de boca. Muchas sensaciones, pero ninguna buena -como me han dicho antes por Twitter-.

 

PD: ¿Alguien me responde porqué si viajan a Argentina todos sus vuelos van hasta Río de Janeiro?

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