Suso33, CEART, arte urbano.

Cuando María Sanz entró en las cuevas de Altamira y vio lo que a ella le parecieron figuras de animales pintadas en el techo de la cueva, salió a buscar a su padre, Marcelino Sanz de Sautuola, gritando: “Papá, papá, bueyes”. Ciento cuarenta años IMG_20150511_195803después, tomé esta imagen en la primera retrospectiva de Suso33 que se está exponiendo en el CEART de Fuenlabrada (Madrid) y la imagen del documental que recreaba aquella escena del descubrimiento de pinturas rupestres vino a mi cabeza. Una niña indicando a su madre las pinturas que puede ver colgadas de la pared: “Mamá, mamá, Susos”, parece decir.

Quince mil años de diferencia y aún pintamos en las paredes. Aún dejamos nuestra impronta en el mobiliario que nos rodea. Salíamos al campo para volver a entrar en una sala donde pintar de memoria lo que habíamos visto en el exterior, luego sacamos el caballete al exterior para estar en directo contacto con la naturaleza que nos rodeaba, después empezamos a emigrar de escenario y a plasmar los techos de las casas, a capturar la nueva realidad de nuestro entorno, las ciudades. Y al final, las ciudades se convirtieron en el lienzo de algunos artistas, en su mayoría incomprendidos. ¿La forma de ponerles en valor? Meterlos de nuevo en la cueva, en la sala de caballetes, en el museo. No me quejo, menos en este caso que gracias al esfuerzo por llevar la obra de Susos33 a un interior, podemos ser testigos de su propia evolución como artista. Pero lo dejo caer cómo reflexión ¿Es necesario estar en un museo para ser reconocido? o ¿Es necesario ser reconocido para estar en un museo?

Sea como fuere, Suso33 -quien en una entrevista para El País (2012), declaraba que prefería no dar su nombre auténtico “como Lola Flores”- es un caso especial, como comentaba Susana Blas, comisaria de la muestra, pues no solamente ha desarrollado su carrera en exteriores. En este caso la exposición muestra desde sus inicios con el graffiti hasta sus proyectos escénicos, pasando también por distintas acciones sobre superficies, en una técnica ligada al arte del graffiti.

La soltura, la rapidez y la perfección con la que trabaja Suso33 hace que las palabras graffitero se despoje de toda su carga negativa y cambie de nivel. Crea, expresa, vive. Además, el sitio elegido para la muestra, la Sala A del Centro Cultural Tomás y Valiente, un lugar diáfano y gigantesco, ayuda a que conjuguen a la perfección la técnica con la muestra en interior, dividida en cuatro territorios: Actitud e Identidad, Dentro-Fuera/ Legal-Ilegal, Pintura escénica en acción: cuerpo y palabra, y El Estudio.

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Ya he ido un par de veces a verla y a nadie deja indiferente, así que la recomiendo, sin ninguna duda.

El Centro Cultural Tomás y Valiente se encuentra en Fuenlabrada (Madrid), si vais en Cercanías, La Serna, si vais en coche tened paciencia para aparcar. Recomiendo ir a verla con amigos y después tomar algo en el mismo centro cultural que está lleno de bares y restaurantes (para que no haya excusas por el desplazamiento).

La exposición termina el 26 de julio, así que hay más de un mes para planear la visita.

Have fun.

Para más información:  www.ceartfuenlabrada.es

«SUSO33 mantiene el proceso pictórico vivo, y lo convierte en una acción artística real que traslada al escenario, pintando e improvisando en la mejor tradición del jazz».

Henry Chalfant

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