Una más en Lisboa: viajera.

Qué pasa que es Agosto y no has actualizado agosto. TÍA, ACTUALIZA AGOSTO.

Puede ser que este blog se vaya convirtiendo en menos serio, menos blog aburrido de datos y fechas y más movidas de cabeza porquemedalagana. Y qué más da, digo yo. Y qué más da todo.

Se presenta septiembre a la vuelta de la esquina, sigue haciendo un calor de perros y he conocido Lisboa. Por lo visto ya lo conocía, tipo “¿No te acuerdas? Fuimos cuando tenías cinco años. Cómo no te vas a acordar”. A pesar de que conozco a gente cuyos recuerdos se remontan a casi la salida del útero materno yo no nací con esa clase de memoria. Soy más del tipo Dori de Buscando a Nemo, olvidadiza pero encantadora. Es por ello que tener post-it a mano me parece una necesidad existencial.

Pero sí, Lisboa, esa ciudad encantadora que vive aún de aquella época en la que fue una gran nación. Está venida a menos, aunque eso le da su aspecto y su encanto particular. Lo primero que debéis saber es que Lisboa tiene cuestas, y escaleras, y cuestas, y escaleras, y cuestas. Eso tiene dos puntos buenos: endurecer nalgas y la multitud de miradores que hay por la ciudad en los que poder ver las vistas. Tejados marrones. Río Tajo. Azulejos.

Es que también hay azulejos en Lisboa.

Vistas de Portugal

Vistas de Portugal

Para mí hay dos cosas vitales que no he encontrado en las guías al uso que debéis saber:

  1. El Mercado da Ribeira en Cais do Sodré. Buena opción para desayunar e ir luego a Belém en tranvía (que para ahí) o para comer a la vuelta. Recomiendo encarecidamente para el desayuno la opción de Crumble de maça (manzana) y fresas orgásmicas, es decir, orgánicas del puesto Quinta do arneiro. El mercado es de la revista TimeOut, de aire moderno, que lo mismo tu compañero de mesa (mesas larga cual ancho es el sitio) es un dibujante concentrado en su cuaderno que un japonés de turisteo como tú.
Apple Crumble

Apple Crumble

2. Ver a Ganda desde dentro de la Torre de Belém. ¿Y quién es Ganda, decís? Ganda era un súper rinoceronte famoso en el mundo entero. Hoy habría sido Trending Topic durante una semana y Facebook nos dejaría editar la foto del perfil con un Ganda a rayas. (A continuación vídeo corto explicativo maravilloso del canal historia).

Y es que entrar a la Torre de Belém debería hacerse solamente por tres cosas: por pasión de entrar a todo, porque no haya que esperar a coger las entradas o por frikismo artístico modo yo. Arquitectura funcional en el interior, es decir, lo más curioso es el mal olor de lo que funcionó como prisión dentro de la misma. Hay que esperar (ya una vez dentro) para subir arriba del todo, y si esperas mucho NO es para tanto. Pero en la zona de espera, por una de las ventanas, puedes ver a Ganda. Te lo indica una vez entras, así que tendréis que investigar todos los recovecos hasta dar con el adecuado.


Y luego ya pequeños detalles:

El Frango al Piri Piri es casi pollo asado pero más rico, así como a la parrilla.

El bacalao a gras está REALMENTE BUENO.

La Quinta da Regaleiro en Sintra NO os la perdáis, aunque os pongan en la foto primero el Palacio da Pena.

En Cascais el sol quema igual que en Valencia.

La mayoría de los portugueses/as tiene un entrecejo atroz, deben tener un gen dominante bastardo que se repite.

Y el más importante:

Las restauraciones portuguesas son nivel… nivel lápiz. ¿No?

Detalle de azulejo en San Vicente da Fora

Detalle de azulejo en San Vicente da Fora

De nada, caracoles. Hasta septiembre.

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