Cómo preparar un discurso expositivo para una visita guiada

Una de las salidas más frecuentes en el mundo de la historia del arte es la de guía, mediador, acompañante o “profesor” de diferentes empresas de servicios que abarcan a todo tipo de público.

Si has encontrado uno de esos trabajos donde lo único que te dan es el nombre de una exposición (o un museo, así en general) y una fecha sin decirte nada más y no sabes por dónde empezar, te dejo diez pasos para poder crear un discurso e impartir una visita cultural, educativa y entretenida con la que quedes orgulloso/a de tu trabajo.

tour-guide

  1. Conoce el espacio. Esto es absolutamente vital. ¿Museo? ¿Exposición? Saber por dónde moverte, dónde pararte, qué obras hay. Irás con mucha más seguridad. Recuerda que además a veces hay obras del catálogo que se caen en el último momento, así incluso si tienes la suerte de tenerlo no lo sustituyas por un reconocimiento del territorio en primera persona. Yo me hago croquis muy útiles. Cualquier ayuda es poca.
  2. Piensa en los tiempos. Tengo un defecto, siempre hago de más y siempre me enrollo como las persianas, pero en este caso es mejor pecar de más que de menos. Las primeras veces suelen olvidarse datos que se quieren contar, así que llevando de más no os agobiaréis con el tiempo. Cuando te muevas aprovecha para mirar el reloj y ver si tienes que alargarte o acortar. Lo sabrás si has seguido el paso 1.
  3. Conoce a tu grupo. A lo mejor nunca habías pensado en ello, pero es bastante importante. ¿Jubilados? ¿Adolescentes? ¿Domingueros aburridos? Tendrás que lidiar con todos ellos. Los jubilados te dan caramelos, los adolescentes se ríen (acéptalo) y los domingueros a veces te rebaten por puro aburrimiento. Adapta el lenguaje y céntrate en lo que llevas aprendido.
  4. Si no sabes, no inventes. No sólo he hecho visitas, sino que he estado en otras tantas y escuchado burradas de campeonato. Si te preguntan algo y no lo sabes (porque no somos enciclopedias andantes), no mientas. Un “lo miraré porque no estoy seguro/a” es mil veces mejor a que descubran que les has mentido y piensen que no eres un profesional. Porque recuerda, lo eres.
  5. Relaciona datos. Adelanta lo que vas a contar y recuerda lo que ya habéis visto según avancéis. No individualices obras, englóbalas en una corriente, en un momento histórico, en unos personajes. Adelantar lo que vas a ver y recordar lo que ya has visto da más coherencia al discurso. A veces los spoilers sí son bienvenidos  😉
  6. Utiliza recursos externos. Una tablet con imágenes (o impresas), un libro con una cita que vaya a la perfección con lo que estás contando. Una cosa es que tú lo digas y otra que leas directamente lo que dice, por ejemplo, André Breton en el manifiesto surrealista. Te da notoriedad y les apasiona. Yo he enseñado fotografías incluso de mi propio móvil cuando no tenía acceso a otro recurso. Mientras que contextualicen o hagan comprender aquello que estás contando, sirve. Te lo agradecerán.
  7. Pregunta. Sí, tú. Piensa una cosa, si hubiesen querido una persona fría al otro lado si posibilidad de feedback se hubiesen cogido un audioguía. No eres un código QR con fechas y datos soporíferos, eres un mediador entre la obra y el espectador. Lo que ellos ven puede ser tan importante como lo que tú vas a contar. Uno de los mayores problemas es que las personas miran una obra pero no ven, así que ahí estás tú para ayudarles a mirar, sí, eso que se supone que has aprendido tras largos años de carrera, a ejercitar la mirada. No les cuentes solamente qué quería transmitir el artista, pregúntales qué les transmite a ellos. No les digas cuántas ninfas hay en la obra, déjales que las descubran. No se les olvidará nunca.
  8. Estudia con fervor. Piensa que como mínimo, es una hora de un examen oral. Dicho así da pavor, pero verás cómo todo fluye estupendamente. Respira, deja tiempo para que MIREN, pregunta, escucha. Y estudia tu discurso, qué dices primero, qué después, no conceptos sueltos que luego no sabrás dónde contar.
  9. Puedes llevar chuleta las primeras veces. No es para que leas, claro, y posiblemente ni la uses, pero si te da seguridad en esos primeros enfrentamientos con los visitantes llévala por si acaso. Una fecha o un dato que te preguntan y no recuerdas con exactitud. Mejor mirar que mentir. Además el “lo miro y la próxima semana os lo digo” no funciona si es un grupo de un sólo día.
  10. En definitiva: Crea una historia. Enlaza la teoría con los protagonistas. Pon sucesos a las fechas, cara a los nombres. El arte no está exento de la historia de la humanidad, de hecho, es la historia de la humanidad pero la parte creativa, bella, fea, radical, academicista, científica, pasional, absurda. Es consecuencia de unos y de otros y si lo haces ver, saldrán de la visita con una idea, un concepto y lo más importante, con ganas de volver a entrar a un museo.

Para vosotros/as, mediadores de cultura malvalorados y malpagados. Para que sigáis haciendo vuestro trabajo bien a pesar de todo (y de todos).

*Todo lo escrito anteriormente es extrapolable a otros espacios, incluidas visitas callejeras.

Saluditos otoñales.

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