De comienzos de año y esas cosas

Esta es solamente una entrada de Feliz 2017 con un manido “vuelta a la rutina” cuando lo curioso  es que yo no he tenido vacaciones de Navidad. Pero el resto sí. Así que, ¡ey! ¡Feliz vuelta a la rutina!

No sé si os acordáis de mi entrada “Yo gané…”, porque en septiembre de 2016 se publicó “Pulsión” el libro con mi relato ganador y los otros nueve finalistas (Aquí puedes echar un vistazo). Por lo que leer más y escribir más están en la lista de propósitos. He comenzado a ello, que en una semana comienzo un curso de escritura para ver cómo va el asunto y si me ayuda a poner orden en el batiburrillo de ideas que se quedan bloqueadas en mi mente. Veré, digo. Nunca he hecho nada parecido, sobre todo porque tengo la idea –preconcebida seguramente- de que las personas que se apuntan a cursos de escritura tienen un Gala dentro, y todo lo que no sean subordinadas o frases rimbombantes se dan por hecho que no son buenas. Yo soy clara, limpia y directa. O eso me parece a mí, así que siempre he pensado que no encajo. Ya os diré si lo hago o no.

pulsion-relatos-eroticos

Seguiré yendo al teatro este año, claro. Además me está surgiendo esta duda existencial, pero creo que en 2016 fui más veces al teatro que al cine. Sí, a precios más o menos equivalentes, al menos que no sea una cosa grabada. Lo que conlleva seguir escribiendo crítica teatral. Más y mejor (o no mejor, pero se intentará). Lo que me recuerda que a finales del año pasado vi ‘Lluvia Intensa’ y mal para mí que no os dije lo maravillosa que es. Próxima entrada, aunque sea corta, para que descubráis una obra que os hará plantearos los límites del teatro (que no tiene límites, avanzo).

Ahí dejo pues la primera entrada del año. Un año que me caerán 34, que me suena como a muy mayor con lo adolescente que soy yo y esas cosas. Un año en el que pienso aprender a hacer una buena tortilla de patatas, porque oye, os parecerá muy sencillo, pero no doy con la cantidad exacta de nada. ¿Alguna receta sugerencia? Explicado para dummies, gracias.

Iré informando. Seguiré escribiendo. Estoy a punto de acabarme “Tonto, muerto, bastardo e invisible” de Juan José Millás y me surge una reflexión: ¿Los hombres alguna vez tienen remordimientos por cuernos físicos –sexo, no amor-?. Me ha llamado la atención, no es la primera vez que leo algo desde el punto de vista de un hombre donde tiene una relación o encuentros extramatrimoniales y desde el punto de vista del personaje tiene la misma importancia que ir a comprar cebollas al supermercado. Es decir, algo intranscendente que no interfiere en absoluto con su relación de pareja. No sé, anonadada me hallo.

Crítica teatral, recetas de tortillas y reflexión sobre la moral masculina en los libros.

Razón aquí.

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